<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104</id><updated>2012-02-04T02:56:29.371-07:00</updated><title type='text'>Luis Arturo Ramos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-117096613769810217</id><published>2007-02-08T13:20:00.000-07:00</published><updated>2007-02-08T13:22:17.713-07:00</updated><title type='text'>LOS OTROS RACISMOS</title><content type='html'>Acaba de conmemorarse el 62 aniversario de la liberación de los centros de concentración y extermino en Auswicht y Birkenau.  El acontecimiento dio una vez más la pauta   para  levantar la memoria como valladar contra  la repetición de las bestialidades cometidas por los nazis contra los judíos, con la vergonzosa  complicidad de otras naciones, el Vaticano incluido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los oradores,  por desgracia los menos, aprovecharon el aniversario para insistir en que el antisemitismo no es, ni  nunca ha sido, la única forma de racismo ni de discriminación, y que aunque se parecen y hasta se complementan, no son cabalmente lo mismo.  Y resulta conveniente insistir en ello, porque  ya en los prolegómenos del siglo XXI, el racismo se cobija bajo nuevas y más elaboradas formas, aunque   muchos sólo lo identifiquen  como el que se comete contra los judíos.  Las razones sobran. El genocidio  cometido en su contra  ejemplifica, con  uno de  sus monstruosos extremos,  los alcances  del racismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la conquista, campearon  en México legalizadas formas de racismo. Más aún, el racismo legal aparecía como una necesidad para  expoliar a las mayorías y sentar las bases de los privilegios. A nadie resulta desconocida la meticulosa lista de mestizajes que el sistema imperial se encargó de especificar.  La  Independencia ganó adeptos entre los criollos porque, entre otras razones, las leyes les prohibían  ejercer cargos administrativos sólo reservados para los peninsulares. Con la Independencia quedaron eliminados  algunos fueros de raza y casta; pero en la conciencia colectiva habían enraizado la aceptación de privilegios luego de 300 años de dominio y culturización ultramarina. Privilegios que tenían que ver con la educación, la cultura y el aspecto físico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoro en que momento apareció  o se  popularizó la palabra “malinchismo”. Imagino que ocurrió cuando se volvió necesario estimular  el espíritu nacionalista que impidiera el desmembramiento de una nación que contaba con enemigos dentro y fuera del continente. Pero la historia permite aventurar que el concepto de “Raza de Bronce”, fue la piedra sillar donde descansó durante varias décadas  el edificio de la nación mexicana.  Lo que queda claro es que la frase alude  al mestizaje, tanto físico como cultural, y que  éste queda representado por el color moreno de la mayoría de los mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirma la historia que Juárez estaba muy interesado en el color de ojos y de piel  de Maximiliano y que doña Carmelita Romero-Rubio se propuso “blanquear” por dentro y por fuera a don Porfirio, cosa que logró antes que comenzara la Revolución.  El blanqueamiento del dictador corrió paraelelo con el blanqueamiento de la ciudad capital: la colonia Roma, la Condesa, Plateros y el Country Clu;, Gutiérrez  Nájera y la condesa Job: “que no hay ibera, yanqui o francesa…” Federico Gamboa y sus discursos racistas contra negros e indios” horrorizado con las  las paginas del Hijo del Ahuizote, plagadas de los nacos de antes: los pelados. Luego aparecerían  las   “hordas” zapatistas capitaneadas por El Atila del Sur. Sin embargo  los criollos ganaron la silla presidencial y la conservaron hasta  la aparición de don Lázaro, “el trompudo”, mote  con el que  los catrines  de la época  compendiaban la denuncia del origen y del discurso  izquierdoso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué presidente de buena cuna se le hubiera ocurrido ponerle a su hijo Cuauhtemoc?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En las antesalas del 2006, el argumento racista, latente  durante muchos años, reapareció convocado por los candidatos a la presiedencia. Para muchos, el peligro para el México blanco (y privilegiado), cobraba forma, más que en el discurso,  en la estampa y el acento de otro sureño.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en Auswitch y Birkenau, los oradores recordaron la historia para que no vuelva a repetirse,  en México nunca  la hemos dejado atrás. Hemos convivido disimulada e hipócritamente con la desvalorización del individuo a causa del  color de su piel y sus rasgos indígenas o mestizos, y las evidencias resultan tan señaladas y abundantes que está por demás ejercitar el recuento. Pero aparecen cada vez  que encendemos el televisor, buscamos nombre para el niño o la niña, o realizamos maromas para  sostener al margen de divorcios y matrimonios, el apellido con resonancia extranjera. El Subcomandante pasó a la historia en buena parte gracias a  sus cejas pobladas y sus ojos de embrujo europeo, acentuado por el rimel del pasamontañas y una pipa tan ajena a la selva chiapaneca, como a nuestros héroes vernáculos. Pero el efecto se produjo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-117096613769810217?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/117096613769810217/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=117096613769810217&amp;isPopup=true' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/117096613769810217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/117096613769810217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2007/02/los-otros-racismos.html' title='LOS OTROS RACISMOS'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-116534267866935212</id><published>2006-12-05T11:16:00.000-07:00</published><updated>2006-12-05T11:17:58.683-07:00</updated><title type='text'>LA GUADALUPANA</title><content type='html'>Dicen que los  mexicanos podemos ser ateos, pero nunca dejaremos de ser  guadalupanos.  Y esto es así  porque la Virgen de Guadalupe resulta inseparable de  la nación que compartimos,  desde  antes de que nuestro país se constituyera como tal. &lt;br /&gt;     El comienzo de la   devoción  guadalupana, coincide con el comienzo de una comunidad  que empezaba a considerarse a sí misma como pueblo. Una entidad que necesitaba símbolos  y emblemas diferentes a los impuestos por el  imperio español. O dicho en otras palabras, una comunidad que contemplaba y entendía la obligación de comenzar a representarse a sí misma. &lt;br /&gt;     No por nada, la madre de Dios escogió para aparecerse  al mundo el corazón mismo de lo que ya comenzaba a ser México. Y lo hizo ataviada con indumentaria  casi indígena y revestida con la piel morena  de los indios y los mestizos. El hecho de que la madre de Dios apareciera en el Tepeyac sin un niño cargado en brazos, dejaba en claro que los reservaba para acoger a los  futuros mexicanos, porque de entre todos sus hijos, nosotros éramos   los predilectos.  &lt;br /&gt;      Desde su aparición  hace casi 500 años,  la Virgen Morena es el símbolo más antiguo y emblemático  de la identidad nacional. Un símbolo que representa el elemento fundamental de todo origen.  Me refiero a  la madre. La dadora de vida espiritual, la abogada de las causas particulares y colectivas, la dispensadora de favores y la testigo fundamental de todas las promesas. &lt;br /&gt;     Tal es la razón de que hayan sido los indios, los mestizos y los criollos, quienes a lo largo de los años han insistido en su  devoción, pesar de las primeras reservas de la jerarquía eclesiástica española, que vio  en el culto guadalupano un peligroso  vínculo de identidad  entre los mexicanos de nacimiento.  Desde su aparición, la Virgen de Guadalupe no sólo encabeza las procesiones religiosas; sino también las manifestaciones de lucha por los derechos sociales y políticos. &lt;br /&gt;     En 1810, Miguel Hidalgo enarboló su   imagen   para capitanear los ejércitos insurgentes. Y en 1821, luego de 11 años de lucha, el primer presidente de México tomó posesión de su cargo rebautizado como Guadalupe Victoria,  para significar con ello  las bases sobre las que se construía la nueva nación.  Casi cien  años después, los batallones  zapatistas entrarían  a la ciudad  de México  portando  estandartes similares a los enarbolados por el cura Hidalgo, en esa otra  refundación del país que significó la Revolución  Mexicana.&lt;br /&gt;     En los años 60, la Virgen de Guadalupe re-apareció estampada en las banderas y pancartas  de los chicanos que luchaban por sus derechos en las calles, barrios  y campos agrícolas de Estados Unidos. El  milagro del Tepeyac se repite diariamente en  las bardas y muros de ciudades tan distantes como  Nueva York, Los Angeles, Chicago o El Paso. &lt;br /&gt;La imagen forma parte del  arte popular de los artesanos del barrio, y de  los ejemplos más significativos del arte en los museos. Perdura en el nombre de los niños y las niñas, y se repite en las medallas al cuello, escapularios al pecho, estampas en las carteras  y hasta en la piel misma de los  tatuajes. &lt;br /&gt;     Y este hecho significativo y conmovedor, es el verdadero milagro que  celebramos y que tiende a repetirse, no sólo los 12 de diciembre, sino  cotidianamente, dondequiera  que haya mexicanos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-116534267866935212?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/116534267866935212/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=116534267866935212&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116534267866935212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116534267866935212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/12/la-guadalupana.html' title='LA GUADALUPANA'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-116474871315623883</id><published>2006-11-28T14:12:00.000-07:00</published><updated>2006-11-28T14:18:34.270-07:00</updated><title type='text'>MEXICAN FIESTA</title><content type='html'>En El laberinto de la soledad, Octavio Paz afirma que “el  mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo  y celebrar con festejos y ceremonias, hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual”&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;     En muchos sentidos concuerdo con el poeta. Nuestra capacidad de festejo  nos ha obligado a  inventar fiestas y motivos para celebrar  que  muchas otras nacionalidades  considerarían  absurdos. Fiestas apoyadas en acontecimientos oscuros, inciertos  o en  emociones más propias de la literatura  que del calendario cívico. Celebramos a la mamá, al papá, a la secretaria, a la enfermera, al niño, a la bandera, a la guadalupana, a los muertos chiquitos y a los muertos grandotes. Fox impuso la celebración del  cambio, la democracia y la muerte del presidencialismo. Nos reunimos alrededor del  santo patrono o de la boda del compadre o del bautismo del fruto del segundo frente, como justificación para integrarnos y reintegrarnos en y con la comunidad. No por otra razón aderezamos  la garnacha  más grande del mundo y  luego nos ufanamos de ello en una fiesta popular por haber roto el récord Guinnes como si hubiéramos tenido  una reñida u olímpica competencia. Pero no puedo imaginarme a algún  búlgaro o alemán interesado en romper el récord  impuesto por una garnacha de 12 metros de diámetro. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;     Somos buenos para inventar fiestas y para idear modos  de celebrarlas. El  magnífico ejemplo  de la ingeniería nacional representada por  la presa de Malpaso, el ferrocarril que cruza  el desierto de Altar en Sonora o los segundos pisos de nuestra ajetreada  capital,  se quedan chiquitos ante las opulentas arquitecturas  de los puentes vacacionales. Sirva de ejemplo el que hemos bautizado  con el conspicuo nombre de Guadalupe-Reyes y que va del 12 de diciembre al 6 de enero. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Los repiques de las campanas mediáticas tocadas a rebato para hacer públicos  los  supuestos logros gubernamentales, representan una invitación subliminal a detonar el jolgorio que todos llevamos dentro. Y debido a que la Fiesta no sólo es  una forma de celebrar un acontecimiento, sino de vivir la vida, los mexicanos la exportamos a donde quiera que se vayamos   a vivir. Porque festejar lo que sea, es parte de la condición  nacional y cimiento  del México chiquito que construimos  en cualquier territorio que albergue a más de 50 compatriotas. &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;     Esto queda muy claro en los Estados Unidos, donde la palabra “fiesta”, así, en castellano, es de uso común; asimismo,   la piñata  forma ya  parte fundamental de las celebraciones de aniversario. Sin embargo es en  el calendario donde los festejos mexicanos evidencian su presencia, tal y como lo demuestran los recuadros realzando el 5 de Mayo, el 16 de Septiembre y la conmemoración del  Día de la Revolución, de la Bandera y de la Raza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Los estadounidenses se ufanan de ser un país conformado y hasta reformado por otras muchas culturas provenientes de los  cuatro  puntos cardinales.  Y en recuerdo de este principio, su Calendario Oficial cobija y registra festividades multiétnicas. Algunas, como las judías y musulmanas, íntimas, austeras y recatadas; otras, las más, coloridas, ruidosas y desaforadas hasta donde la ley lo permite. Para celebrar el Año Nuevo a partir de su particular contabilidad, los chinos salen a la calle con su cauda de cuetes, colores y dragones. Los italianos convierten las callejuelas de  la Pequeña Italia en un set del Padrino, cada vez  que cargan la efigie de San Genaro; los  irlandeses se pintan el pelo de verde, se disfrazan de lepricones y se  atascan de cerveza el día de San Patricio. Los cubanos sacuden con maracas, caderas y bongós las  calles de Miami y los puertorriqueños toman las azoteas de Nueva York, todo ello  en un intento por convertir un espacio políticamente ajeno, en un territorio culturalmente propio. Es en este sentido como  la Fiesta se festeja a sí misma y la vuelve ocasión segura para tomar las calles y gritar un “Aquí estamos” sin que la policía reparta garrotazos. &lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;     Pero poco pueden las otras minorías con las fiestas mexicanas, o con nuestra capacidad  de festejo. Y es que  los mexicanos, por necesidad de recuerdo o instigación al olvido,  entendemos las razones de congregarnos alrededor de lo que sea: para llorar a Pedro Infante, darle la bienvenido al Papa en turno, vitorear a Ana Guevara o celebrar el nuevo rompimiento del record del taco más prolongado del mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-116474871315623883?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/116474871315623883/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=116474871315623883&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116474871315623883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116474871315623883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/11/mexican-fiesta.html' title='MEXICAN FIESTA'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-116370708701725594</id><published>2006-11-16T12:12:00.000-07:00</published><updated>2006-11-16T12:58:07.806-07:00</updated><title type='text'>UNA MODESTA PRE-POSICION</title><content type='html'>Una hipótesis difícil de comprobar sería enterarse   si  la televisión  ha sutituido al Manual de Carreño como  modelo de comportamientos. Pero  pocos pueden escatimar   la influencia  que los usos y costumbres (gestuales, lingüísiticos, ideológicos) de las figuras televisivas tienen  en la vida nacional. Cuando Carreño expuso sus principios de etiqueta, los mexicanos alfabetizados no alcanzarían a llenar la plancha del zócalo un 16 de septiembre; de ahí que el  impacto de la publicación acertara   con premeditada  puntería en el grupo para el cual  fue escrito. El Manual refrendaba su eficacia clasista  precisamente  con el escaso número de sus posibles lectores.  Imagino que Carreño  aspiraba a la lectura de la minoría necesaria para otorgarle categoría de exclusividad a su  Manual. La educación y las buenas maneras eran cuestión de clase social.&lt;br /&gt;     La Revolución  se propuso  democratizar al país  sin conseguirlo del todo;  la  radio, aunque nunca se lo propuso, democratizó sin embargo  el buen  decir. El uso correcto y la correcta enunciación de las palabras reinó, dicen los estudiosos, en    la   época dorada  de la radio mexicana y desde ahí se filtró con variada fortuna sobre los distintos niveles de la población. La voz de la América Latina  tenía su origen en  México. El oficio de poeta o el grado universitario, garantizaban  el conocimiento de la lengua castellana. Quien no pretendía  hacer uso de la palabra  como el Bachiller Gálvez y Fuentes, intentaba  aproximarse a la aterciopelada gramática del Vate López Méndez. Utilizar el lenguaje  como  José Antonio Cossío o Carlos Píckering o Nacho Santibáñez o Tomás Perrín, aun en sus predicamentos de detective privado (“¡Dispara Margot, dispara!”), resultaba un estímulo y una aspiración. No había  orador político o jilguerillo social, maestro de ceremonias o padrino de quinceañera,  catedrático de escuela pública o privada,   cura de rancho o de metrópoli, que despreciara  las enseñanzas de los paradigmas  radiofónicos.&lt;br /&gt;     Los primeros años de la televisión sometieron las voces  del radio al recuadro fosforescente de las pantallas. Igual a lo que sucedió con los galanes del cine mudo, muchos  locutores se quedaron en el camino. Otros superaron el desafío y añadieron a la voz la corrección del gesto y el ademán atinado. Algunos, como Martínez Carpinteiro, se atrevieron a guiñarle un ojo a la cámara al cierre en sus noticiarios, con el consiguiente   y cómplice  sonrojo  de las amitas de casa. La coquetería no era ejercicio de esquina de barriada, sino también  asunto de gente educada.&lt;br /&gt;     Con el tiempo la televisión demandó  menos a la voz y exigió más a la imagen. Los habitantes de las pantallas se apoyaron cada vez  más en el gesto, en el cuerpo y hasta en la coreografia. A los cantantes se les conminó a  bailar y a  los bailarines se les ordenó cantar con las consecuencias que ya advertimos en el negocio del entretenimiento. Dueña de los ojos y los oídos de los televidentes, la industria potenció  su capacidad de penetración y con ello,  la celeridad en la canonización de modas lingüísticas y comportamientos gestuales. Ejemplifico lo primero con dos  expresiones popularizadas por la televisión: &lt;br /&gt;     De buenas a primeras solicitar  “Un vaso con agua” sustituyó al castizo “vaso de agua” y sin decir “agua va”, se volvió  muestra del buen decir y reflejo del grado de educación del usuario. La voz pública descalificó el uso de la preposición “de” por incorrecta, poco elegante y propiciar la confusión. Algunos afirman que la moda fue impuesta por los meseros que ejercían su derecho al humor argumentando que “sólo tenían vasos de vidrio y no de agua”. La manera en que la temeraria  expresión alcanzó las gargantas  de los modelos televisivos  y la enquistó en el habla cotidiana, supone un estudio aparte. Lo importante resulta  enfatizar la forma en que el televidente la aceptó como formula de expresión.  La psique popular advirtió un dejo de aristocracia  en la alocución  por cuanto que hasta los locutores , y luego las estrellitas y estrellitos de la televisión, la disparaban a boca de jarro.  A partir de ese momento, ya nada fue igual: nadie consciente de  su educación  e inteligencia, responde a una petición  planteada de tal manera sin sostener una sonrisa irónica o, de plano, espetar que los vasos de agua no existen ni en las metáforas.  No hubo poder humano, ni mucho menos gramático,  lo suficientemente convincente como para revertir la tendencia ya vuelta ley. &lt;br /&gt;     Desde aquel lejano y anónimo destello de infamante humor,  lo justo, elegante y  correcto es pedir Un vaso con agua, un litro con leche; una taza con café y una copa con  coñac. Pediremos una botella con tequila y, si andamos cortos de dinero, media botella con vino, a riesgo de que algún genio de la lengua  nos aclare que sólo tiene botellas completas.   En la  fonda ordenaremos  un plato con sopa y  en la librería  un libro con cuentos y ya entrados en preposiciones, acudiremos a la Villa a encomendarnos a la  Virgen con Guadalupe.&lt;br /&gt;      El otro ejemplo de  esta implacable  purga gramatical,  es  la satanización de la preposición “en”. De un tiempo para acá,  esta modesta, precisa, monosilábica palabrita, ha sido sustituida por la estentorea, aparatosa y supuestamente aristocratica expresión “al interior de”. Ya nada ocurre  “en” sino  “al interior de”. Problemas al interior del partido. Motín al interior del reclusorio. Drogas al interior del plantel. En una emisión radial el locutor se aventó la puntada de decir que un visitante había intentado introducir al penal “un arma escondida al interior de un aguacate”. Desde su punto de vista, aludir al hecho diciendo “armas escondidas en unos aguacates”, hubiera parecido  poco profesional.&lt;br /&gt;     La transformación gramatical  seguirá su marcha  en boca de locutores, comentaristas y estrellas de la televisión, convertidos en custodios  del buen decir y del mejor pensar.  Y para aquellos que todavía nos preocupamos por lo que no tiene remedio (otra definición para la neurosis), bástenos seguir el consejo de los  abuelos: “Que sirvan las otras copitas con mezcal, que al fin nada ganas con ponernos a llorar”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-116370708701725594?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/116370708701725594/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=116370708701725594&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116370708701725594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116370708701725594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/11/una-modesta-pre-posicion.html' title='UNA MODESTA PRE-POSICION'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-116189003056916792</id><published>2006-10-26T13:03:00.000-06:00</published><updated>2006-10-26T13:13:50.580-06:00</updated><title type='text'>HALLOWEEN VS. DIA DE MUERTOS</title><content type='html'>O ESPECTROS CONTRA DIFUNTOS&lt;br /&gt;Una vez más voy a hablar del Otro Lado; pero  no desde el punto de vista  geográfico,  sino existencial. Y lo hago porque ritos como el de los Fieles Difuntos  y de Halloween,  permiten  contemplar desde otra dimensión el concepto de frontera. Y es que  cada vez que  hablamos de la muerte aludimos a la invisible  frontera que separa al  Más allá  del Más acá. O  para  ubicarnos  en contexto, entre Este y el Otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Toda frontera implica un cruce, y la forma en que la cruzan los estadounidenses  y los mexicanos, constituye a su vez dos maneras de asumir y representar la muerte. El 31 de octubre, durante el Halloween  anglosajón, los espectors  conquistan el Más acá y se dedica a aterrorizar a los vivos mediante distintas manifestaciones de la muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pero lo que resulta más interesante, es que los anglos prefieren aludir a ese estado civil llamado muerte,  mediante representaciones de la maldad: brujas con escobas, calabazas parlantes, jinetes sin cabeza o espectros representativos como los  Dráculas, los  Hombres Lobo, Franquesteines,   Momias egipcias y hasta con máscaras de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Sus razones tendrán para asociar el Otro Lado con la cara de sus presidentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El uno y dos de noviembre, los mexicanos recordamos la muerte desde otra perspectiva. La representación fundamental es la Calaca, y ya sea desnuda o  vestida, siempre reproduce las acciones más bulliciosas  de los seres vivos. Por eso baila, canta, come, ingiere bebidas alcohólicas  e invita a  los goces de la existencia. Por similares razones,  los deudos y parientes  la reciben vestidos de fiesta,  porque el visitante llega del Otro Lado, no  para aterrorizar, sino para unirse a la celebración  de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   En el Día de los  Fieles Difuntos, no valen  los disfraces ni del que llega ni de quien lo recibe. No se trata de ocultar la identidad, sino de todo lo contrario, de revelarla. Todos  sabemos a quiénes esperamos.  Nuestros visitantes tienen nombre y apellido y los recibimos con la representación de su calavera y con  las puertas abiertas para agasajarlos con las viandas y golosinas que les siguen apeteciendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En el  Halloween no aparecen los difuntos,  sino   espectros o fantasmas que aterrorizan y amenazan.  Por eso ejecutan la represalia de la maldad o el  maleficio a quienes les niegan el tributo que los convocó al Más Acá.  Y esto sucede  porque la celebración anglosajona representa  un choque, una lucha   entre diferentes. Consideran a los muertos una especie de Mojados o Ilegales  provenientes del Más Allá que cruzan la frontera sin papeles y sin invitación.  La  nuestra es una reunión de convivencia porque la muerte resulta  sólo otro estadio de la vida que  gozamos  en el Más acá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los Espectros del Halloween  atemorizan por la diferencia. Nuestros Fieles Difuntos  consuelan con la semejanza. Y es que la Calaca mexicana, como dice  la canción, es sólo el recordatorio   de que en el fondo de la fosa, todos llevaremos la misma vestidura. Sin embargo  no puedo sino  lamentar que a raíz de la sustitución de costumbres, y por lo tanto la aceptación de otra manera  de asumir la  vida,  cada vez resulta más evidente entre los mexicanos de ciertas clases sociales,  la inclinación a  entender  la muerte como un  enemigo que acecha, y no como el   simple y jolgoriento esqueleto que  todos llevamos dentro y que espera, pacientemente, la oportunidad de venir a visitarnos aunque sea una vez al año.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-116189003056916792?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/116189003056916792/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=116189003056916792&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116189003056916792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116189003056916792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/10/halloween-vs-dia-de-muertos.html' title='HALLOWEEN VS. DIA DE MUERTOS'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-116137055894611632</id><published>2006-10-20T12:54:00.000-06:00</published><updated>2006-10-20T12:55:58.956-06:00</updated><title type='text'>JUAROCHOS</title><content type='html'>Si la fe mueve  montañas, las crisis políticas  y económicas suelen mover a los seres humanos.  De varios sexenios a la fecha los jarochos,  de suyo tan  enraizados a su tierra, se han visto  en la necesidad de emigrar. El fenómeno trasnacional  veracruzano, si no inédito, representa con su acelerado crecimiento  un síntoma revelador de las condiciones del país y del estado. Esto lo sabemos todos, incluso los políticos, y el hecho resulta tan  evidente, que  no hubo candidato a la gobernatura  que no  distinguiera el fenómeno en sus planteamientos de campaña o se abstuviera  de comprometerse a frenar tan ominosa tendencia. El año pasado apenas, el gobierno del Estado de Veracruz, abrió una representación justo en Ciudad Juárez. Ignoro si para darles una manita mientras habitan  ese “mientras-tanto” que implica vivir en la raya, o nada más para saber cuántos paisanos se vuelan  la barda y no vuelven jamás.&lt;br /&gt;     Aunque el  destino de los migrantes son las fábricas, campos agrícolas y las grandes urbes  estadounidenses,  muchos  no alcanzan a cruzar la línea y se quedan a vivir  y a trabajar en las ciudades fronterizas; donde quiera que exista eso que conocemos como Maquiladoras. Por eso las maquiladoras se han convertido en  un buen  termómetro para medir las crisis, el  bienestar social,  la oferta o carencia de trabajo y en eficaces  laboratorios para analizar el comportamiento de la población flotante.  Asumo  que le dicen “Poblacion Flotante” porque  sus miembros  no pertenecen al lugar donde residen y van  y vienen  como las olas en el mar de los Sin-Trabajo. Pero de un tiempo a la fecha,  la expresión resuena con retintines macabros debido al cada vez mayor número de cuerpos que aparecen flotando en las aguas del río Bravo.&lt;br /&gt;      De acuerdo con el diccionario más a la mano (la décimo sexta edición del Diccionario de la Real Academia Española, publicada el “Año de la Victoria”, franquista, me imagino), “maquila” es “la porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda”. De ahí que “maquilar” corresponda al “cobro que el  molinero” hace por la maquila. Cómo o por qué la palabra  “maquiladora” pasó a designar lo que todos sabemos que designa, queda a cargo de los  filólogos.&lt;br /&gt;     Lo que resulta claro es que el recién llegado a cualquier sitio,  cae  de inmediato en una dinámica  que posibilita comprimir las diferencias de origen  dentro de un concepto más cómodo que certero, que permita  la categorización necesaria para ubicarlo en la sociedad. Mediante tal procedimiento, para los costeños todos los altiplanense son chilangos y todos los españoles gallegos.&lt;br /&gt;    Ciudad Juárez es un buen  ejemplo del fenómeno  y  ha intentado  acoger a esa entelequia caracterizada por la tez morena, el pelo chino y el hablar sin eses, con diferentes y contrastantes muestras  de humor y simpatía. A tal grado, que los habitantes naturales han acuñado un nuevo gentilicio para referirse a esa abundante y creciente presencia: Juarochos. El origen etimológico del neologismo queda a cargo del lector por su obviedad inherente.&lt;br /&gt;     A cambio de la hospitalidad, los Juarochos  retribuyen  con música, guisos, expresiones  y estilos de vivir la vida. Se come ceviche y pescado a la veracruzana; garnachas y gordas picadas en restaurantes y fondas llamadas “Tuxpan de mis amores”; “El Puente de Nautla”; “Mi nuevo Veracruz…” Se imponen exclamaciones  como “Pa’ su Mecha…” Reclamaciones como “¡Coño,  loco!” O comparaciones  extremas al estilo de “Uta, hace más frío que en Perote”.&lt;br /&gt;    Como antes los gallegos y después  los chilangos, los  veracruzanos estamos en todas partes de nuestro país y del extranjero, ya sea por voluntad propia u obligados por las crisis políticas,  económicas  y hasta matrimoniales. Y aunque conscientes  de que no todo el que tiene la piel morena ni intercambia eses por jotas es veracruzano, a nadie le disgusta que lo vuelvan paisano de Salma Hayek, que  aunque viva en Los Angeles, es la Juarocha más hermosa y  conocida de todas las que habitan el planeta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-116137055894611632?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/116137055894611632/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=116137055894611632&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116137055894611632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116137055894611632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/10/juarochos.html' title='JUAROCHOS'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-116061163451353044</id><published>2006-10-11T18:05:00.000-06:00</published><updated>2006-10-11T18:07:14.523-06:00</updated><title type='text'>LA FRONTERA MENTAL</title><content type='html'>Así como existen  fronteras  políticas que separan los países; existe también una frontera mental  que escinde  la conducta de los seres humanos.  La frontera física entre  Estados Unidos y México por ejemplo, está marcada muy claramente. Aparece  donde el agente de migración nos pide los papeles en las garitas de paso.  La  frontera mental resulta menos elocuente sin dejar de resultar compleja y suele manifestarse cada vez que la cruzamos  en uno u otro sentido. En esta no   hay Migra uniformado que nos exija  papeles; pero sí un Migra cultural que nos obliga a comportarnos de manera diferente.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;     No hay que salir de México para comenzar a ser gringo, ni  vivir en Estados Unidos para dejar de ser mexicanos. Todo depende del vigor y resistencia de  la frontera mental que guardamos, algunos  en la cartera y otros en el corazón. Para comprobarlo, basta acercarnos a algunos barrios de Chicago o Los Angeles o a las colonias popoff de nuestras grandes ciudades.  En pocos sitios he visto mas gringos-mentales que en Polanco o Las Lomas o en el municipio de Garza García en Monterrey. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El  doctor Jeckyl y Mister Hyde, protagonistas de la famosa novela de Roberto Luis Stevenson, metaforizan,  o tal vez parodian, la delicada frontera entre el bien y el mal que  arraiga en el alma de todos. El texto también advierte acerca de lo sencillo que resulta amanecer de un lado y anochecer del otro. Como todos sabemos, el doctor Jeckyl  inventa una pócima que al ser ingerida convierte a un hombre bueno en un malvado mientras  dura el efecto del brebaje. Una  vez diluido éste, el  malvado mister  Hyde desaparece para dejar sitio al  bondadoso señor Jeckyl. El personaje, único y doble al mismo tiempo, cruza vertiginosamente de  la luz a la oscuridad o, en términos de Sarmiento, de la civilización a la barbarie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La frontera que separa a Ciudad Juárez de El Paso hace las veces de esta pócima en muchos viajeros  y su efecto resulta muy evidente. Basta cruzar a pie o en automóvil  por alguno de los puentes en cualquiera de sus sentidos, para experimentar los efectos, malignos o benéficos de la pócima. El complaciente y respetuoso Mister Jeckyl, se convierte en el atrabiliario y prepotente Señor  Hyde o viceversa,  simplemente porque ha cruzado una línea que lo coloca del Otro Lado. A veces es un Lado  que respetan. A veces es un Lado  que desprecian por oscuras o luminosas  razones.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Para los gringos, cruzar a Juárez los fines de semana implica atropellar buena parte de las normas  civiles y personales que respetan y hacen respetar en Su Lado. Los gringuitos  arriban al Otro Lado  para beber alcohol, cruzarse los altos, insultar a la autoridad y representar el papel de  villano de película. Acá, de este lado, se puede hacer lo que allá ni se atreverían siquiera a  considerar. He visto jovencitos ofrecer dinero al policía por el simple gusto de verlo aceptar el soborno.  Una manera de probar la supuesta superioridad de una cultura demostrando con hechos que, del Otro Lado,  todo se compra con dinero. Horas después, alcoholizados, divertidos del alma y  maltrechos de cuerpo, regresaran al lado que los vio nacer para iniciar una semana reglamentada por la iglesia, el estudio, la vocación al trabajo y la seguridad de un futuro promisorio a cargo de cualquier  reelección presidencial.  Han comprobado que el mal, la oscuridad, el subdesarrollo, sólo existe del Otro Lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Con muchos mexicanos ocurre una transformación parecida, aunque a la inversa. Una vez aceptados por el Migra en el país de las oportunidades y los sueños de la vigilia, el ciudadano o ciudadana  que dejó atrás tres semáforos en rojo, atropelló a mentadas de madre a un tarahumara y arrojó a la calle tres pañales olorosos a niño bien nutrido,  sonríe ahora al mundo, aminora la velocidad, cede el paso a los peatones, conserva con celo maternal los  pañales usados  hasta encontrar el bote de basura. En pocas palabras, ejerce con aplomo y orgullo el principio civil de que existen derechos además de los suyos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Por desgracia el cambio dura lo que tardan en  cruzar de vuelta la frontera mental. Una vez en su Lado, la pócima  bienhechora queda anulada por su antídoto y todo vuelve a ser  como era antes. La frontera levanta sus puentes, cierra sus puntos de cruce, y  la obligación de honrar a México dentro y fuera de sus fronteras, nos bendice a todos con la languidez del olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-116061163451353044?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/116061163451353044/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=116061163451353044&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116061163451353044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/116061163451353044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/10/la-frontera-mental.html' title='LA FRONTERA MENTAL'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115991928510566694</id><published>2006-10-03T17:42:00.000-06:00</published><updated>2006-10-03T17:48:05.116-06:00</updated><title type='text'>AQUI EL PASO: LA TERCERA ORILLA</title><content type='html'>Cuando llegué a Ciudad  Juárez  procedente de Veracruz,  un amigo  me preguntó qué se sentía vivir junto al mar.  Como no supe qué contestar tuve que responderle  con otra pregunta: ¿Qué se siente vivir en la frontera, junto al país más poderoso del mundo?  &lt;br /&gt;     Porque vivir junto al mar o en el desierto, en una frontera que se extiende a lo largo de tres mil kilómetros,  obliga a sentir muchas cosas. Una de ellas, la dificultad de resumir las emociones y sentimientos de vivir en la  Línea, como también le dicen.  Justo donde empieza, o termina, según se vea, ese concepto tan geográfico como psicológico llamado El Otro Lado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Para un mexicano que nació y creció en el verdor  de la costa veracruzana,  junto al mar, los ríos y los aguaceros de mi tierra, la Frontera era un concepto  distante,  desértico, ajeno y sobre todo, muy  mal entendido. En mi pueblo, Irse al otro lado significaba morirse o, en el mejor de los casos, asumir  preferencias sexuales poco  convencionales.  Ser o Irse pal otro lado, implicaba  muchas cosas que poco tenían que ver con trabajar o fayuquear o  turistear  al Norte  de la frontera. Pero los tiempos cambian y ahora, viviendo de paso en El Paso, el recuerdo de esa primera pregunta formulada por un viejo habitante de la frontera, me sugirió  la idea de compartir con mis deciseis lectores, algunas reflexiones acerca de esa categoría conocida como  El Otro Lado.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Paso del Norte dejó de ser solamente un paso cuando el Río Bravo se convirtió en frontera. Esto ocurrió en 1848, a exigencia de  los Tratados de Guadalupe-Hidalgo cuya firma legitimó la cesión a Estados Unidos de los vastísimos  territorios ubicados al norte del río. Más tarde, en 1888, ocurrió otra concesión.  Paso del Norte  regaló  su nombre  a la población que crecía vertiginosamente   en la orilla  tejana del río Bravo. Sin dejar de ser la misma, Paso del Norte se convirtió en Ciudad Juárez, como desde entonces la conocemos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Con el tiempo y la migración, la zona se fue volviendo cada vez  menos paso y cada vez más frontera. A cambio de ello,  el tajo que la política primero expansionista y luego reduccionista de Estados Unidos  abrió en una población que había crecido  como una sola  en ambos  lados  del río, impuso en la mentalidad de  los habitantes del binomio Ciudad Juárez-El Paso, una de sus características más significativas: la certidumbre  de que si bien en términos internacionales   el río  divide a dos países, a nivel local separa a  dos ciudades que crecieron siendo una. Lo cual, visto desde una perspectiva estrictamente  doméstica, resulta todavía peor.  &lt;br /&gt;     Tal vez por  eso los ciudadanos  de  ambos lados de ese  domesticado caudal que en su orilla Sur se llama Río Bravo y en su orilla Norte, Río Grande,  no pueden referirse a una ciudad sin mencionar la otra. Y es costumbre que todos  escriban  el nombre del conglomerado que habitan, mediante  cuatro palabras reunidas por un guión… Ciudad Juárez-El Paso.  El  guión representa un puente que une;  pero también un límite que separa,  debido a que   la gramática y  el idioma son otra forma de hacer política. &lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;     Pero como quiera que se le vea o se le describa,  Ciudad Juárez-El Paso, resultan ya tan inseparables como el nombre y el apellido de una familia de la cual muchos vienen a  formar parte.  Juárez-El Paso si se le aprecia desde el Sur  o El Paso-Juárez si se le contempla en sentido opuesto,  constituyen, hasta que la frontera los separe, los miembros de una pareja quizás  malavenida; pero incapaz de vivir el uno sin el otro. Y como todo matrimonio  que se respeta, intercambian piropos cada vez que se acuerdan del conyuge, o solamente reproches, si amanecieron de mal humor ese día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POSDATA dedicada a mi lector anónimo: el problema del Tercer mundo empieza cuando no se entienden las ironias&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115991928510566694?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115991928510566694/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115991928510566694&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115991928510566694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115991928510566694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/10/aqui-el-paso-la-tercera-orilla.html' title='AQUI EL PASO: LA TERCERA ORILLA'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115929703202933156</id><published>2006-09-26T12:56:00.000-06:00</published><updated>2006-09-26T12:57:12.043-06:00</updated><title type='text'>la frontera</title><content type='html'>La frontera  Ciudad Juárez-El Paso es una de las más transitadas del mundo. Algunos individuos la cruzan en ambas direcciones  hasta dos veces al día. Y el trayecto, según se realice, requiere distintas habilidades y también  estados de ánimo. No es lo mismo cruzar de norte a sur  que a la inversa; porque precisamente en esta  frontera comienza no sólo México, sino Latinoamérica entera. O para ser menos precisos, pero definitivamente más científicos: comienza el Tercer Mundo. Por eso, para los juarenses, el concepto de “entrar” y “salir” adquiere características peculiares; una de ellas, la destrucción del principio de que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Precisamente en  Ciudad Juárez, el río  que baja desde el norte hace una curva  y se convierte en  frontera hasta el Golfo de México. El caudal  se desliza bajo los puentes construidos para  quienes tenemos papeles. Sin ellos,  hay que mojarse los pies y no tanto la espalda como el despectivo wetback  lo exige. La tecnología ha despojado al río del calificativo de Bravo, para convertirlo en un charquito  menos caudaloso que cualquier vialidad tropical un día de aguacero. Quienes viven en Jalapa sabrán a lo que me refiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Tanto los  vados como  los agujeros en la malla metólica,  lo abrió el  cruce diario de  quienes van a El Paso   y no cuentan u olvidaron los papeles para hacerlo por los puentes. Cumplidas sus oscuras o luminosas diligencias, los mojados cotidianos regresan a dormir a Ciudad Juárez con el dinero ganado, las compras del Super o con lo que hayan ido a buscar al Otro Lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Hay cuatro puentes para cruzar el río;  pero sólo dos   conectan los centros de ambas ciudades. Cada puente tiene  su historia, pero resulta más interesante aludir a la de  quienes, ya sea a pie o en coche,  cruzan el único puente que permite el paso de  sur a norte. Y resulta interesante porque, al margen de la forma en que crucen, el puente se vuelve un aula  imprescindible para  doctorar al  ciudadano  en la Universidad de la Vida.   &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;     Y es que en las horas pasadas en el Puente, detenido en ese espacio intermedio donde  México no ha terminado  de ser México y Estados Unidos  apenas si  comienza a serlo,  el observador atento  aprende más de historia, de psicología  y de economía política que  un año de universidad pública o tres años de universidad  privada. Y esto debido a  que la rapidez del cruce hacia Estados Unidos depende de factores tan  lejanos como un bombazo en la embajada norteamericana en Tumbuctú,  la  fuga  de un Capo de Almoloya, la aparición de un sujeto  con cara de  Iraquí en Tapachula, las encuestas de preferencia al voto,   o la escasez  de municiones para los  rifles que disparan  pelotas de goma. &lt;br /&gt;     Mientras tanto, los fronterizos esperan apretados entre las garitas gringas y el último carro de una cola que se extiende hasta bien entrado el territorio mexicano. Su conductor,  que por las horas que vive dentro resulta más bien su inquilino, opta por dos actividades extremas: o bien se desespera  y  compone con el claxon una sinfonía de mentadas de madre, o se adormila  en brazos, no del sueño americano, sino de la pesadilla darwiniana de haber nacido con cola. Porque en la frontera,  la cola  se reproduce y crece  más larga que la de  las tortillas en barrio pobre o la del médico familiar en el Seguro Social. Y todo,  seguramente, como afirmaría un paranoico consuetudinario,   por culpa de un Migra vengativo que acaba de enterarse de que su mujer lo engaña, para acabarla de amolar, con un mexicano.&lt;br /&gt;     Y mientras los inquilinos del automóvil  esperan, combaten el aburrimiento comprando  burritos, cocadas, refrescos, el cuadro  de la Virgen de Guadalupe o un portentoso  Caballero Aguila en yeso para adornar la sala. Y cuando no ligan o  se divorcian o  se maquillan o terminan la tarea;  o deciden cambiar de oficio, de conyuge, de nacionalidad, de religión o de sexo o  practican su concepto de  solidaridad cristiana permitiendo  el lavado del parabrisas, el desenpolve de la trompa del coche o cooperan con el cieguito, el baldadito, la viejita, el parapléjico que bajo el sol del desierto se gana la vida  mediante  el oficio de fortalecer  el alma del automovilista con la imbatible certidumbre, de que siempre hay alguien más jodido  que uno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115929703202933156?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115929703202933156/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115929703202933156&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115929703202933156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115929703202933156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/09/la-frontera.html' title='la frontera'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115834798254620276</id><published>2006-09-15T13:17:00.000-06:00</published><updated>2006-09-15T13:19:42.570-06:00</updated><title type='text'>LITERATURA Y TECNOLOGIA</title><content type='html'>Los préstamos entre las distintas artes y oficios  resultan tan viejos como evidentes.  Alusiones a la “plasticidad” de la imagen poética, a la   “estructura” novelística, al  ritmo y sonoridad de la frase, son lugares comunes en la actividad de críticos y reseñistas.  El papel del  lector,  reconfigurado muchas veces  como espectador, no sólo representa  un  ejemplo más  del propiciatorio  intercambio entre las distintas  disciplinas  artísticas, sino que  señala la cambiante  perspectiva  desde donde atisba.  Mediante recursos y artificios, la página deviene cuadro o pantalla  colmada de personajes, paisaje y vicisitudes,  prueba fehaciente de las aportaciones de la plástica y, por supuesto, de su majestad imperial, el cine. &lt;br /&gt;     Al margen de las  contribuciones del cine en la literatura, ¿qué escritor orgulloso de su oficio no presume de sus oídos  de melómano,  o de  su vista de  curador? ¿Qué otro  no ha  “modelado” las palabras o señalado al colega  como  “orfebre” del idioma? Hay quienes  escriben como si esculpieran en  piedra o mármol; otros como si compusieran tangos  o sinfonías; o  cantaran arias o  sones  huasteco.&lt;br /&gt;    No intento construir  un pretensioso juego de palabras; pero tanto o más que las Bellas Artes, es el arte de vivir lo que   ha determinado a la literatura. Y por “arte de vivir” entiendo aquí las imposiciones de la ciencia y la  tecnología a la vida cotidiana. La popularización del teléfono primero, y después de  su nieto, el celular,  no sólo ha modificado la vida diaria de los hombres y  mujeres del Siglo XX, sino hasta   el ritmo y las convicciones con que las viven.  Tampoco se puede decir menos de la computadora ni de  sus cómplices fundamentales: el internet y el correo electrónico. O de  los trasplantes de órganos y las pruebas de ADN. Ni  de la aspirina y  las píldoras anticonceptivas; ni de la  velocidad del viaje cualesquiera que sea  su orientación: hacia el  fondo de los océanos o hacia el cielo infinito. Y así como las aportaciones tecnológicas y científicas han nutrido  para bien o para mal  la vida diaria,  de la misma manera enriquecen la imaginación literaria y  hasta  el acto mismo  de  la escritura. &lt;br /&gt;     Si la tecnología es un arte o no, la respuesta queda para otra ocasión. Lo que me interesa es   recalcar  la forma en  que los descubrimientos científicos y tecnológicos  determinan  a  la literatura y enfatizar también  el horizonte de expectativas que ponen a su alcance.  Viéndolo objetivamente, tanto o quizás más que los préstamos provenientes de las otras artes, son los avances del conocimiento humano  los  que más  han influido  en  las letras universales.&lt;br /&gt;     Desde  el stilo a la  imprenta, de la máquina de escribir  a la computadora,  la herramienta del escritor  ha facilitado el ejercicio físico del oficio y contribuido a difundir  el producto de la inteligencia literaria.  Mas lo verdaderamente  fascinante,  es  la doble aportación de estos instrumentos  al  trabajo del escritor: no sólo sirven  para escribir con ellos, sino para escribir acerca  de ellos. La computadora, como antes la pluma, ya es personaje, arma para el crimen, fórmula para su resolución y hasta musa propiciatoria. No faltará el poeta que le escriba un soneto a su computadora como antes otros  lo hicieron a la péñola. &lt;br /&gt;     No obstante, en el contexto literario  las aportaciones tecnológicas y científicas son  un arma de doble filo. Si bien  abren temas y posibilitan  novedosos conflictos y más temerarias soluciones,  también es cierto que cancelan éstos y aquéllos  con igual prontitud.  Desde la aparición de la luz eléctrica, la noche perdió su condición de  hábitat de los espectros  obligándolos a dejar de ser lo que eran. A partir del reloj de cuarzo, todo insomnio se ha vuelto luminoso y digital. Una vez  roturada la oscuridad como monolito impenetrable y por  lo tanto espacio  natural de las fuerzas del mal, la media noche  resulta apenas punto de referencia para que los adolescentes con padres responsables regresen a casa o salgan de ella. El espectro, en cualquiera de sus advocaciones, amplió para fortuna de todos los seguidores del género su horario de acción, su fisonomía y sus tácticas. En el presente, las horas diurnas no son ya un obstáculo ni para sus andanzas ni para sus propósitos.  &lt;br /&gt;     ¿Quién se atreve a matar a un personaje de tuberculosis o volverlo loco de sífilis a menos que  ubique su historia en el siglo antepasado o pretenda  ser paródico o falsamente divertido? Para muertes dramáticas naturales y hasta simbólicas, apareció el Sida. El cáncer y los infartos al miocardio continúan siendo efectivos tanto para castigar como para deshacerse de personajes fastidiosos; pero los exámenes del  ADN impiden, como lo demuestran los recientes escandalitos de la farándula, sostener una trama con base en un  misterio o secreto de progenie. En la era de los vuelos supersónicos, nadie en sus cabales apostaría acerca de la imposibilidad de darle la vuelta al mundo en 80 días; o construiría una trama con un Robinson  incommunicado por la inaccesibilidad de la jungla o el desierto.  &lt;br /&gt;     El teléfono celular y el internet abren y anulan  al mismo tiempo espacios para la ficción; los adelantos médicos y la concepción in vitrio, dificultan temáticas  socorridas in Ilo tempore. La realidad  del óvulo huésped y el útero anfitrión, inauguran  situaciones dignas de ser literaturizadas. La confluencia  del esperma anónimo, útero surrogado y huevo  propiciatorio, componen un triángulo virtuoso que provoca  enigmas domésticos, incógnitas policiacas  y conflictos legales que trasciende a los componentes que lo conforman.  A partir de los trasplantes, los  padecimientos del hígado  tienen más  relación  con las historias del comercio de órganos, que con sirrosis de borrachos sentimentales. Para bien o para mal, quien escriba de su tiempo y de su país, deberá  informarse primero del estado que  la ciencia y la tecnología  guardan en su nación, a fin de evitar el riesgo de plantear premisas falsas o inverosímiles.&lt;br /&gt;     Desde décadas atrás, la pugna entre la  imaginación y el avance científico quedó conciliada en un híbrido en apariencia contradictorio: Ciencia Ficción. Muchos  autores decimonónicos  apoyaron sus tramas en conocimientos y posibilidades planteadas por la ciencia. Al menos teóricamente, se podía viajar a la luna o vivir  bajo el  mar y fotografiar  el magma y el ectoplasma. Después de Freud y de Jung, los sueños dejaron de ser calderonianos para convertirse en  experiencia confiable y acreditada.   Para el lector informado, la descripción de los sueños por parte del escritor,  significó otro  recurso  tendiente a  reflejar la realidad del personaje en cuestión.  Lo diurno y lo nocturno, el sueño y la vigilia terminaron  reconciliados por la ciencia.  Lo que antes caía en la esfera de la especulación contenida  o demencial, acabó integrado a la literatura realista. La brecha entre  “lo imaginario” (sólo existente en la imaginación)  y  “lo imaginable” (capaz de ser concebido en términos reales), se cerró y amplió  al ritmo de los descubrimientos del hombre. Multitud de temas, conflictos y soluciones a estos últimos, abandonaron los territorios de la literatura fantástica o maravillosa, para  invadir los terrenos de la  realista y aun  naturalista, por cuanto que  pasaron a formar   parte  del entorno cotidiano. Paradójicamente, tal como el juego de tiempos lo confirma en la siguiente  oración, lo que en el pasado fue  cuestión del futuro, enraizó en el presente.&lt;br /&gt;     Un desacato a la  obligación de atender a la realidad científica y social, lo representan muchas de  las mal llamadas  cintas de ciencia ficción, cuando en su afán de impresionar al incauto, apelan a la estrategia de la mucha ficción y la  poca ciencia. Ubicada generalmente en un futuro lejano, la realidad queda significada  por la  exacerbación de los males presentes y la frankesteinización  de una tecnología, bélica en lo fundamental. Todo ello inmerso  en un marco político e ideológico retrógrado y reaccionario. Si bien la mente del escritor de seudo  ciencia ficción se cuida muy bien de incluir  naves y armas y mundos expoliados por las guerras y maltratados por la contaminación, prevalecen los caballeros armados de espadas que rescatan a la princesa prisionera de un ogro maligno que, por supuesto, es el nieto del Emperador de las Galaxias. &lt;br /&gt;     La idea de un  imperio  totalitario, es la única solución a una democracia ya caduca al  parecer.  Sin posibilidad de avance,  la ciencia  política retrocede a los tiempos heroicos. No hay capacidad para inventar las nuevas formas de gobierno que inter-relacionen la inmensidad del universo, ni un malvado que escape  a las semejanzas con el villano de Walt Disnney. Más que conocimiento e intuición  científica, presenciamos un futurismo fincado en la exageración de las calamidades actuales: más violencia, más poder destructivo, mayores desastres ecológicos,  aumento de la prepotencia y de la  esclavitud de cuerpo y  alma. El futuro sólo  es un presente anquilosado  donde la premonición, la magia dominada por una seudo mística religiosa y el cumplimiento de las profecías entre destellos de rayo láser, son la  Deus ex machina que termina con la desgracia universal.&lt;br /&gt;     Para triste  fortuna de los escritores tercermundistas, la dramática realidad de nuestros países,  coloca a nuestro alcance circunstancias y conflictos ya  liquidados en otras latitudes. Por algo los autores del primer mundo localizan sus tramas en  naciones africanas, asiáticas o latinoamericanas cuando desean reflejar ciertos anacronismos  del comportamiento social.  Mas no por ello  estamos impedidos de incorporar en nuestros textos la realidad científica de los países  avanzados. Prueba de ello son los compatriotas que han  viajado  a la Europa occidental  para ubicar historias que resultarían inviables,  artificiales y artificiosas en México. &lt;br /&gt;     El arte sólo es  bello a los ojos del espectador. Y es por ello que  posibilita, por separado o simultáneamente, la contemplación y la identificación de quien lo atiende.  Por lo que toca a la literatura,  todo lector lee de acuerdo con su memoria y conocimiento del mundo.  La experiencia que a continuación comparto,  me lo dejó  en claro: Luego de cerrar mi curso sobre Cien años de soledad, aludiendo al cumplimiento de la profecía con el nacimiento del niño con cola de cerdo, una de mis  estudiante se quejó de la desventura de  que el niño no hubiera nacido en un país civilizado porque, “ese defecto”, no  representaría problema alguno para un buen cirujano. Al no identificar la convención o corriente  literaria en  que se inscribe  la novela de García Márquez, mi lectora confundió maldición con problema genético; mas  con todo lo ingenua que pareciera su pregunta,  planteaba a trasmano  una cuestión determinante. La obligación del escritor de ubicar su historia en una circunstancia  temporal y espacial donde sea técnica y científicamente posible, hacer o dejar de hacer  lo que en ella sucede.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115834798254620276?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115834798254620276/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115834798254620276&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115834798254620276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115834798254620276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/09/literatura-y-tecnologia.html' title='LITERATURA Y TECNOLOGIA'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115687258969489754</id><published>2006-08-29T11:27:00.000-06:00</published><updated>2006-08-29T11:29:49.713-06:00</updated><title type='text'>Concursos literarios</title><content type='html'>De un tiempo para acá, mi relación con los certámenes literarios  se ha reducido al mínimo. Ya no concurso y sólo leo los libros premiados  cuando me los prestan. Ahora me limito a aceptar  la cada vez menos  frecuente  invitación a formar parte del jurado. Suelo  encarar el oficio   urgido por  un enredijo  de  sentimientos. Destaco dos: a).- nadie  más ha querido fungir como árbitro; b).- allá ellos que  confían  en mi capacidad de juicio para  enriquecer  las letras mexicanas. No obstante,  experiencia no me falta. He girado  alrededor de los torneos  literarios desde todas las órbitas posibles: como participante, como organizador,  como juez, y como  lector presuntamente  beneficiado por la acertada decisión del jurado.&lt;br /&gt;     En mi lejana juventud (comencé a escribir cuando Luis Echeverría inventaba el INJUVE Instituto Nacional de la Juventud),  maquinaria de chambas  que, además de promover el deporte e instigar mítines políticos, convocaba a  Juegos Florales  impelido  por la oscura  convicción de que los premios   nos volverían, si no ricos, al menos sumisos) resultaba más complicado permanecer inédito que publicar un libro y la  autoría  de cuando menos una plaquet se volvía  más una obligación que un privilegio. &lt;br /&gt;     Atraído por la necesidad de la fama, participé en cuanto concurso se me puso al frente. Luché a  dedo partido contra la máquina de escribir a fin de obtener,  a fuerza de papel carbón, las copias exigidas para que el jurado  ejerciera  su cometido con prontitud y eficacia. Por lo general, éste se componía de tres eruditos, y a veces,  cuando la cantidad del premio lo ameritaba, hasta  de cinco de ellos. En mis delirios, el ejercicio de  juramentación resultaba una ceremonia casi religiosa. Los imaginaba  manchándose los dedos con las cenizas de una tintura   tan mística como propiciatoria: arúspices adentrándose en la entraña  carbonosa  de mi “mecanoescrito”.  El término, acuñado  para eliminar el ya para entonces  anacrónico de “manuscrito”, es  producto genuino de los  redactores de  Convocatorias, oficio que ya merece una especialidad a nivel de doctorado en las Universidades Tecnológicas,  &lt;br /&gt;     Inocente en la liza literaria, ignoraba que  el aumento de tres a cinco juramentados no obedecía a  la necesidad de eficacia y justicia en la decisión, sino, como me instruyó un terrorista de los concursos, para beneficiar a los riquillos que podían pagar secretarias o escribanos  que les copiaran sus “engendros”. &lt;br /&gt;     Quien se recuerde corrigiendo  con goma de borrar  original y  copias, sabrá darle la razón. Hubo aspirantes que descubrieron su vocación de médicos al reconocer  en el prosaico ejercicio, una habilidad y delicadeza manual  digna de un neurocirujano. Más tarde, las fotocopias solucionaron el problema,  pero  su repetido  uso  agravió el bolsillo de los aspirantes y confirmó la hipótesis de que las letras es oficio de pirruris. Los obstinados en competir  usando  papel carbón, sólo evidenciaban  su raquítica condición económica y esto, a juicio de los resentidos sociales, causaba pésima impresión en el jurado.  &lt;br /&gt;     No quiero abundar en la  vergonzosa solicitud  de  préstamo para pagar las  fotocopias y mandarlas después,  vía aérea,  al De Efe,  Hermosillo o  Chetumal,  antes que cerrara el plazo. Tampoco  acerca de  la confesión  que aquélla  suponía: “¿Para qué quieres tanto timbre para una pinche carta?” “No es una carta, es un cuento que mando al concurso de Tamazunchale” (localidad hasta  entonces  conocida por quien esto escribe, por topármela a cada rato  en el juego del Turista). Los  concursos, además de descubrir genios literarios, develaban una  geografia que también era la Patria. No puedo quejarme. Gané más amigos que  dinero. Los premios literarios, como la lotería nacional, son un vicio y yo  me envicié al extremo de convertirme, debido al derecho que concede la insistencia,  en “finalista” por definición; a tal grado, que los organizadores del INBA  me apodaban  el “Ya merito”.&lt;br /&gt;     El tiempo y las circunstancias me pusieron en las manos el papel de organizador. Para una editorial con  escasos  recursos,  pocas iniciativas tan retribuyentes en buenos originales  como un jugoso premio. Sobre todo cuando se carece de  dinero para negociar contratos. Aclaro: todo esto ocurrió antes que los agentes literarios convirtieran a la literatura  en un negocio  y no, como era el caso, en un medio  para allegarse  chambas bien remuneradas. &lt;br /&gt;     Aprobada la cuantía  del premio  por la autoridad correspondiente, elegido el prócer  que le daría nombre al concurso, mezclados artículos, incisos y párrafos provenientes de  varias convocatorias distintas, encaraba la  decisión  de conceder o no  al jurado la posibilidad de  declarar desierto el concurso. Salvados estos preliminares, arribaba  a la   selección de los árbitros. Por lo general,  estos quedaban  a cargo de las relaciones personales. El  estipendio  consistía en un fin de semana en la ciudad convocante, en compañía  de sus  esposas-os,  compañeros-as o acompañantes clandestinos. &lt;br /&gt;     De todos los anteriores, el oficio  más peligros es el de jurado. Leyendas e historias acerca de  atentados, alevosos  reclamos en capitales europeas,  lapidación de las ventanas domésticas y hasta  demandas ante los  jueces competentes de la justicia profana,   circulan por  la periferia  del torneo. Pocos encuentros  tan inolvidables  como el de toparse con un concursante que nos identifica. Por fortuna, fui  ungido  por mis mayores (abro un paréntesis para sugerir a los futuros  convocantes que sólo designen  jurados a  quienes hayan participado en concursos  al menos un par de veces) con  el blindaje de  las respuestas  convenientes: “Tu libro nunca llegó a mis manos.”  “Yo voté por ti, pero (meter aquí  el nombre de algún rival de profesión) ya traía consigna.”&lt;br /&gt;     La primera vez que me tocó ejercer el oficio, lo leí todo  tal y como me lo había prometido. No imitaría a quienes  ofenden  el alto privilegio  de la judicatura poética  con la apatía, la venalidad o el favoritismo.  Mi promesa duró hasta la aceptación de la segunda encomienda. Esa vez lo leí  casi todo. Ahora  sólo termino los originales  que se dejan  leer. Mi método es sencillo pero eficaz. Lo corrobora su utilización por parte de muchos colegas de circunstancia. Lo explico someramente  por si alguien desea utilizarlo. Localizo  un buen texto y mido  los restantes contra este punto de referencia. Si para tal  página (50 en caso de que sea novela; 3 si se trata de cuento) no se le semejan o comienzan  a hacerlo, los dejo a un lado.&lt;br /&gt;     Cuando ejercí la encomienda, pocas veces fui remunerado con algo más que los viáticos y la estancia en la  sede de la convocatoria. Tampoco me quejo, he conocido mi patria a lomos de los varios  oficios que permite la literatura.  Obviamente he sobrevivido la experiencia y  todavía me acerco  con resabios de ingenuidad y nostalgia al fruto de los premios.  En estos años globalizadores, una premisa  recorre el mundo de las letras: a mayor cuantía de la bolsa disputada,  mayor la calidad del texto premiado. Los millones de dólares o euros  o pesetas o pesitos, aseguran millonarias toneladas de arte literario. Salvo contadas excepciones que no dejo de celebrar por el bien de premios, jurados, organizadores y público lector,  la realidad no justifica la hipótesis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115687258969489754?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115687258969489754/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115687258969489754&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115687258969489754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115687258969489754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/08/concursos-literarios.html' title='Concursos literarios'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115630117974154471</id><published>2006-08-22T20:44:00.000-06:00</published><updated>2006-08-22T20:46:19.753-06:00</updated><title type='text'>CUANDO LOS GRINGOS QUERIAN SER MEXICANOS</title><content type='html'>Una de las conductas más características de la humanidad es la Migración. Los grupos humanos  transitan por la superficie del planeta según los obliguen sus necesidades de supervivencia. &lt;br /&gt;     La teoría más aceptada propone que el continente Americano se pobló de norte a sur. Grupos provenientes de Asia salvaron el Estrecho de Bering y se desplazaron lentamente desde las heladas regiones del norte, hasta alcanzar las más cálidas y hospitalarias de los trópicos. De esta manera se conformó la población original de América hasta antes de la llegada de los europeos.&lt;br /&gt;     En la actualidad, aunque con características distintas, el flujo intercontinental continúa vigente y se ha convertido en uno de los fenómenos sociales más peculiares del siglo XX, y seguramente lo seguirá siendo durante buena parte del XXI. En el caso de nuestro continente, los americanos se desplazan ahora hacia el norte; no en busca del frío, sino del calorcito que generan  mejores condiciones de vida. &lt;br /&gt;     Esta dinámica  mundial  incluye de manera predominante  a los mexicanos. Por eso, el fenómeno migratorio  constituye uno de los temas  más urgentes y relevantes de la agenda diplomática entre México y Estados Unidos. &lt;br /&gt;     No obstante, el debate interno  que el  gobierno estadounidense debe sostener consigo mismo, antes de decidirse a discutir el tema con el gobierno mexicano,  implica respuestas puntuales a espinosas preguntas relacionadas con el ¿Cómo? ¿Para qué?  ¿De qué manera? y ¿A cambio de qué?,  los   estadounidenses habrían de aceptar  la creciente e incontenible  migración mexicana. &lt;br /&gt;     El tema del  “Cómo” y del “A cambio de  qué”, no es nuevo en el debate  y  ha permanecido  estrechamente unido a todas las  políticas migratorias, incluyendo la que sostiene y sostuvo  la nación mexicana. A este respecto, un ejemplo digno  de recordar es el de cuando los gringos quisieron ser mexicanos. Y esto ocurrió  hace  casi 200 años.&lt;br /&gt;     Desde 1819,  Moses Austin venía sosteniendo  pláticas con autoridades  del  Virreinato de la Nueva España,  para que la corona  permitiera el ingreso de colonos anglosajones a lo que hoy es el estado de Texas. La guerra  de Independencia y la muerte del viejo Austin, interrumpieron  las pláticas, mismas que  en  1821   Stephen Austin, hijo de don Moisés y Padre de la Patria Texana, reestablecería   ya con el gobierno mexicano.&lt;br /&gt;     En ese entonces el territorio  texano  formaba parte del estado de Coahuila, y estaba prácticamente despoblado. Según datos de la época, apenas cinco mil mexicanos habitaban la vastísisima  región, asentados  sobre todo en las proximidades de la actual frontera constituida por el Río Bravo. &lt;br /&gt;    El  permiso para inmigrar a México  se estableció  bajo condiciones específicas. Los colonos, en su mayoría protestantes, debían convertirse  al catolicismo, aprender el  idioma español y  abstenerse de  cualquier forma de  esclavitud, prohibida en nuestro país  desde 1811. A cambio de ello, los colonos anglosajones recibirían tierra, la ciudadanía mexicana y la protección de las leyes.&lt;br /&gt;     En  1825, Stephen Austin encabeza la inmigración  de las primeras 300 familias de colonos anglosajones procedentes en su gran mayoría  de los  estados sureños y esclavistas de la entonces  joven Unión Americana. Para 1836, víspera de la lucha por la independencia de Texas encabezada precisamente por Austin,  los mexicanos  representaban apenas el 5% de la población texana, la cual estaba  constituida por 64%  de anglosajones y 30% de negros. Por supuesto que muy pocos de los  emigrados  utilizaba el español como lengua cotidiana,  creía en la Virgen de Guadalupe o pensaba que todos los hombres habían nacido iguales. Poco tiempo después, los emigrados  exigirían  la separación de la región texana del Estado de Coahuila para constituir uno nuevo y el reconocimiento del inglés para uso legal.&lt;br /&gt;    Lo que ocurrió después por sabido se calla. Los gringos que quisieron ser mexicanos se volvieron primero texanos y luego estadounidenses. La anexión de la república texana  a la Unión Americana, provocó   la guerra que causó la pérdida  de los territorios comprendidos entre el nuevo estado de la Unión y  el océano Pacífico.&lt;br /&gt;     Desde principios del Siglo XX,  los mexicanos  cruzan  como Dios les da a entender  la frontera levantada por aquellos gringos que quisieron ser mexicanos y que fueron recibidos por la Migra Nacional con la condición de que respetaran tres o cuatro acuerdos.  &lt;br /&gt;   Ya entrado el  Siglo XXI, la población mexicana por raíces o por  nacimiento, incrementa sostenidamente su porcentaje respecto a la población total de la Unión Americana, insiste  en el uso del español para fines legales, comerciales y cotidianos, es predominantemente católica y vive, en buena parte, conforme a usos y costumbres que la vinculan muy estrechamente con los mexicanos al sur de la frontera.&lt;br /&gt;     Lo que vaya a suceder  después,  sólo el tiempo lo sabe; pero de una cosa estoy seguro: la historia se da mañas para repetirse de forma muy peculiar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115630117974154471?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115630117974154471/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115630117974154471&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115630117974154471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115630117974154471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/08/cuando-los-gringos-querian-ser.html' title='CUANDO LOS GRINGOS QUERIAN SER MEXICANOS'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115583496976894715</id><published>2006-08-17T11:12:00.000-06:00</published><updated>2006-08-18T20:41:53.230-06:00</updated><title type='text'>UN DIA SIN MEXICANOS</title><content type='html'>La película "Un día sin mexicanos" causó sensación en México y pasó sin pena ni gloria en Estados Unidos. Y resultó  así porque el público al que la cinta iba dirigida somos nosotros. A  los gringos  no les preocupa la posibilidad de quedarse sin mexicanos  porque tienen en reserva y  en lista de espera, a incontables ciudadanos de otros  países. &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;La película es una invitación a la migración constante bajo el supuesto de que algún día, con películas o promociones similares, los gringos  comenzarán a aquilatar la valiosísima participación, innegable por otra parte, de nuestros paisanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Y mientras esto ocurre, mientras esperamos  que  los tratados entre los  gobiernos y las manifestaciones multitudinarias y la  solidaridad entre los seres humanos coloquen las cosas en su exacta  dimensión (y termine el debate si nos rechazan a punta de pelotas de goma, bardas electrificadas de tres mil kilómetros de largo o tiros de a de veras),  muchos mexicanos seguirán soñando este tipo de sueño, que por falso, resulta muy peligroso. Sobre todo cuando lo propone un director mexicano, seguramente, con la mejor de las intenciones.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En un mundo globalizado, donde las economías poderosas requieren de mano de obra barata y dispuesta a emplearse en  labores extremas  (“que ni los negros se atreven a aceptar”, Fox dixit),  inclusive las inherentes a la guerra, las políticas  neoliberales  vuelven a reconocer  que no se trata de eliminar o atajar a las supuestas razas inferiores, sino de hacerles ver el sitio  que les corresponde. O dicho de otra manera: ponerlas en su lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y a mí me parece que "Un día sin mexicanos" acata este punto medular de los nuevos y viejos racismos, sin percatarse siquiera  de que lo hace. Y en esto radica el peligro de una película como "Un día sin mexicanos":  El hacernos creer que los mexicanos en particular y los latinoamericanos en general, nada más  servimos para labores que sólo requieren de la fuerza y no de la inteligencia, aunque tanto la una como la otra resulten tan dignas, eficientes y productivas como cualquiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El día que los mexicanos les faltemos, lo cual, a juzgar por la situación del país,  permanece todavía como una posibilidad muy  lejana,  no habrá quien haga la comida, ni lave la ropa, ni cave zanjas, ni vaya por el mandado, ni cuide a los niños, ni reciba las palizas y humillaciones de la migra, ni recoja las cosechas bajo un sol inclemente a cambio de un salario miserable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Creo que los mexicanos servimos para mucho más, como de sobra lo han demostrado quienes han alcanzado,  no el sueño americano, sino la realidad  que deriva del  trabajo productivo y bien remunerado. Por eso, sólo me queda decirle al director de la película y a quienes la produjeron pensando que nos hacían un favor: No me defiendas, compadre.  No, al menos, de esa manera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115583496976894715?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115583496976894715/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115583496976894715&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115583496976894715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115583496976894715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/08/un-dia-sin-mexicanos.html' title='UN DIA SIN MEXICANOS'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115454652060796992</id><published>2006-08-02T13:18:00.000-06:00</published><updated>2006-08-02T13:29:12.053-06:00</updated><title type='text'>Globalifóbicos y Globalifílicos o de cómo los lectores se convirtieron en Mercado</title><content type='html'>Un fantasma de papel recorre el mundo de las letras hispanas: el fantasma de la Globalización. Quienes saben, afirman que el término “Globalifóbico” fue acuñado por Ernesto Zedillo, apóstol mexicano de esta Filia económica. Yo sólo me declaro culpable de utilizar el vocablo en relación con la literatura; pero resulta en mi descargo que lo hago mal aconsejado por las circunstancias que sacuden al planeta literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mis años de juventud, otro de los tantos fantasmas que nos aquejaron se cobijaba bajo la premisa de que el arte era cuestión de unos cuantos y que la Revolución que nos volvería libres e internacionales, convertiría a la literatura en un producto de primera necesidad, al alcance de todos los bolsillos y de todas las inteligencias. Una vez convertidos en ciudadanos del mundo, leeríamos a patagones, esquimales, bosquimanos y mongoles, como si fueran habitantes del barrio vecino. La literatura, como antes los mosqueteros, sería Una, y para Todos, no obstante que en aquellos prometedores años 60, la palabra Globalización quedara relegada a los abstrusos foros de los economistas más visionarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vocablo, curioso ya de por sí, resulta además sintomático y revelador porque procede de las ciencias económicas, tan generosas últimamente en préstamos lingüísticos, como demandantes en intereses morales. Con todo, el concepto esconde, a mi juicio, una añeja y legítima aspiración: Vivir de lo que uno escribe. Ahora que el Mercado nos alcanzó, la pretendida Globalización literaria representa para muchos (escritores, agentes y editores) la oportunidad de acceder a un público mayoritario, tal y como afirmaba el eslogan que publicita el certamen convocado por una reconocida trasnacional literaria: “un premio constituido por 400 millones de lectores”. No obstante, los suspicaces que nunca faltan, advierten en la vertiginosa cabalgata del Mercado, el galope de un nuevo jinete apocalíptico: la homogeneización del discurso literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la Política alcanza los ámbitos del arte, ya nada vuelve a ser lo mismo. El deplorable ejemplo de la llamada literatura comprometida, lo deja muy en claro. Mas cuando el Mercado mete la mano en los territorios de la pluma, las cosas tampoco mejoran. La Globalización implica entender al libro como una mercancía, y a la literatura como una empresa cuya salud depende de las utilidades que produzca. Si el denominador común inscrito en todo proyecto globalifílico no lo establece la calidad, la Literatura habrá perdido su rasgo más característico. Al juzgar por muchos de los ejemplos más recientes, la literatura no es ya una de las Artes Bellas, sino el nombre de un consorcio donde los involucrados: editores, libreros y escritores aportan, en la medida de sus capacidades, al bienestar del negocio común. Pero toda empresa es un riesgo, aunque sus miembros arriesguen de manera distinta. Y a mí lo que me interesa y preocupa, es lo que arriesga el escritor y por ende, la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La globalización no implica per se, ni traición al arte ni sometimiento absoluto a las reglas del Mercado. Supone sin embargo riesgos y aventuras que periclitan la salud y el sentido mismo de la creación literaria. Considero una aspiración legítima todo intento de trascender fronteras y difundir el libro en todas latitudes; mas la realidad de los acontecimientos y la mercadotecnia que la conduce, presagia un riesgo del cual el pasado Boom literario (comparación exigida por las circunstancias) salió indemne. Los afanes globalifílicos resultan tan válidos, como viejos son la pretensión a la fama y a las ventas millonarias. Sin embargo, hace 40 años las exigencias del Mercado no afectaron ni determinaron los trabajos del Boom, tal vez, y lo planteo como una hipótesis, porque sus productos más conspícuos ya estaban escritos en el momento de la detonación del fenómeno literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Boom nunca fue un proyecto, y como tal planificado de antemano, sino un ejercicio de difusión y mercadeo propiciado por una coyuntura socio-política, que tanto escritores como editoriales supieron aprovechar. Pero lo que en mi concepto califica y particulariza al Boom, es el hecho de que tanto bienestar económico como internacionalización, no sacrificaban la calidad de la escritura , ni las motivaciones más íntimas de los autores. Las obras más significativas del Boom, son atrevimientos escriturales al margen de toda supeditación al Mercado, a la moda literaria o a la política de corrección comercial impuesta por los monopolios editoriales. Los autores del Boom esquivaron los obnubilantes efectos del éxito mercantil, porque escucharon el canto de las sirenas del Mercado con la serenidad que proporciona la madurez tanto literaria como cronológica. Pocos estuvieron dispuestos a abdicar de sus convicciones literarias en favor de las ventas, como parece ser ahora la exigencia, sobre todo en lo que respecta al trabajo de quienes apenas ingresan al Mercado del libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presión ejercida contra las nuevas generaciones de escritores para someterse a parámetros que inhiben el acto mismo de la escritura, es una espada de Damocles que atenta contra la creatividad, y corre el peligro de convertirse en una guillotina que cercenaría la cabeza misma de la literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115454652060796992?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115454652060796992/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115454652060796992&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115454652060796992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115454652060796992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/08/globalifbicos-y-globaliflicos-o-de-cmo.html' title='Globalifóbicos y Globalifílicos &lt;em&gt;o de cómo los lectores se convirtieron en Mercado&lt;/em&gt;'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115394684313833929</id><published>2006-07-26T14:47:00.000-06:00</published><updated>2006-07-31T13:07:03.490-06:00</updated><title type='text'>CELULITIS</title><content type='html'>El dato resulta más interesante  por lo que oculta que por lo que revela. Según las Secretaría de Comunicaciones y Transportes, casi 11 millones de mexicanos  (a estas alturas  seguramente ya sin el “casi”) poseen un celular. En mis tiempos, el teléfono representaba un síntoma de bienestar económico y un símbolo de prestigio social. No cualquiera  tenía uno en casa, aunque  el  status que su posesión  implicaba  no estorbara el impulso de acabalar el ingreso con el alquiler del aparato. ¿Quién no recuerda a Pepe el Toro chacoteando  con alguna de sus chorreadas, mientras la hija del dueño del changarro  intenta introducir la oreja en la conversación, furiosamente defendida por el  carpintero seglar? La escena,  en su calidad de representación vernácula de una manera de ser, forma parte de mi memoria  filmica. Pero los tiempos cambian, y lo que era un reducto de la  intimidad, se ha convertido  en  soberbio desplante  comunicativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Atribuyo el éxito del  celular al logro de una aspiración milenaria: la ubicuidad. Piedra filosofal del espacio, el  aparatito recrea  el imbatible anhelo de estar en todas partes sin dejar de estarlo en ninguna. Al alcance de la fama, de la fortuna, de la curul, de la secretaría de estado, de la beca, del amor o, de perdida, de la seguridad de ser aspirante a todo ello. Las tribulaciones de aquel aspirante al Nobel que no salía de su departamento por miedo  a perder la llamada desde Estocolmo, resultan  ya superadas por el celular.  Poseerlo, cristaliza  en un objeto tangible  los  15 minutos de fama arrebatados a  Warhol por el  lugar  común. Nadie resiste la tentación de mirar al que vocifera desde una mesa, o se pasea hamletianamente ejecutando el  soliloquio que lo hará famoso. ¿Mas cómo desairar la oportunidad  de   hablar a lo loco sin que lo acusen de tal o lo miren feo? El mundo (por fin) es un tablado y la vida (del propietario del aparato) asunto de interés  general. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El pudor, ese condón ideológico tan recomendado por las abuelitas, se  extinguió  con las casetas telefónicas, por algo tan semejantes  a los confesionarios. Antiguos  reductos de la intimidad  y el decoro, se han ido  desvaneciendo del paisaje  urbano como hojas otoñales: primero  perdieron  las puertas y luego las paredes, para quedar convertidos  en burbujas de mica,  escafandras de un  buzo terrestre que aún aspira a oxigenarse con los aires de la discreción. Parada obligatoria del Hombre de Acero antes de volar a desfacer entuertos, las casetas  de antaño se han convertido en  sitio  para el escarnio.  Quien  ingresa a una de ellas, es visto como un paria de las comunicaciones. Descolgar la bocina resulta como entrar  a un baño sin puertas,  beber coñac en  vaso de plástico o celebrar la navidad con guajolote  en lugar de pavo. La carencia es un estigma equivalente a un “Si no tienes celular, ¿para qué hablas por teléfono?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Aunque los hay de todos tipos, lo verdaderamente interesante, es  el gesto del usuario  al utilizar su celular.  Hecho anunciado por la sonoridad del timbre (ahora llamado Bip) y la calidad del mismo. La parte positiva es que sera la unica ocasión en que muchos se acerquen a la música seria. Cuántos ingenieros o licenciados no habrán escuchado por primera vez las primeras notas de Fur Elisse, o  enterádose que la tonada de  Los bosques de Viena no fueron inventados por niños hambrientos que exigen en coro el pastel de cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los hay quien oculta la voz bajo la mano encorvada como si sólo deseara verificar la carga olorosa de su aliento, los hay que, mano a la cadera, el pecho erguido en pose de mariachi en do de pecho, avienta la voz a los puntos cardinales consciente de que el mundo desea oírlo o, cuando menos, verlo en plena actuación. Algunos caminan de una lado para otro (mejor si hay pasillo o banqueta) como filósofos peripatéticos; he visto una mesa de restaurante donde los comensales platican con quienes no han invitado a comer. Muchos lo portan discretamente en la bolsa del saco como un sustituto del corazón que algún día dejará de palpitar mas no de hacer Bip-bip; otros, cowboys posmodernos, lo llevan en la cintura como pistoleros retadores que investigan quién desenfunda (y marca) a mayor velocidad. Imagino un comercial donde dos vaqueros se enfrentan en la callle del pueblo, mano a la altura de la cintura, se miran retadores. A la señal convenida, ambos desenfundan el celular, marcan el número del contrario, y el  rechinido del teléfono que suena primero, es como la bala del pistolero más rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El fenómeno me sorprende más por lo que esconde que por lo que revela. El afán de estar al alcance de todos; de ser localizado en la vastedad de la soledad personal, vuelve al aparatito un cordón umbilical cargado más de inseguridad que de prestigio. Una especie de don de la ubicuidad; estar en todas partes. Mas para los que como, yo, sólo aspiran a la tarjeta ladatel y a encontrar un teléfono de ranura como otros buscan mujeres sin escrupulos sexuales, los observo con la envidia que provoca toda aspiración cumplida, y con el desdén de quien oculta sus sentimientos y, sobre todo, sus conversaciones telefónicas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115394684313833929?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115394684313833929/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115394684313833929&amp;isPopup=true' title='77 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115394684313833929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115394684313833929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/07/celulitis.html' title='CELULITIS'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>77</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31666104.post-115387810584890863</id><published>2006-07-25T19:41:00.000-06:00</published><updated>2006-08-01T08:12:20.563-06:00</updated><title type='text'>El FIN DEL ESTILO</title><content type='html'>El fin de las ideologías acarreó, entre otras consecuencias, el fin del estilo. Cosío Villegas  utilizó el término para referirse a las formas particulares de gobernar que ejercieron nuestros presidentes. Veía en todo ello no sólo una forma de ser, sino también de pretender. Si el estilo definía el presente, el futuro al que aspirábamos podría traslucirse en él. Un respetado dictum  literario afirma que el estilo es el escritor. Y si hay ejecutivos y escritores  con estilo, también  existen países, y, por ende, culturas. La  Mexicana era hasta hace algunas décadas una cultura con estilo. “Como México no hay dos”, afirmaba el apotegma nacionalista en demostración de que territorio y habitantes éramos inconfundibles más allá de los colores patrios,  del águila en relieve en un pasaporte con pastas verdes  o de la cornucopia que todos veían dibujada en el mapa nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Pero no hay posibilidad de estilo en las imitaciones, y las últimas décadas del pasado milenio  han convertido a la imitación en una lucrativa  industria que rebasa gremios, disciplinas, estamentos y profesiones. Y según sea el caso, la industria se reviste con  nombres distintos: En algunos casos se llama  piratería, en otros clonación, en otros impostura,  plagio  o ejercicio de falsas atribuciones. Llámese como convenga al caso o a la ley, el afán copista  revela  la aspiración,  menos evidente quizá, de ser quien (todavía) no se es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Octavio  Paz vio en la Revolución Mexicana la posibilidad de configurar un país sobre la base y  medida de nuestros  apetitos  y aspiraciones. Un país con ideas  no necesariamente propias, aunque sí  familiares a nuestra  idiosincrasia. El proyecto revolucionario se decoloró paulatinamente  a lo largo de una serie de momentos de los que da cuenta la historia y, sobre todo, la literatura. Mis reproches a  los  últimos  25 años  de gobierno priísta,  se resumen en la  liberalidad con que permitió, ignoro si a sabiendas,  la acción de los decolorantes  de nuestro particular estilo de ser y de pertenecer. Acción desnacionalizadora  exacerbada por los ácidos corrosivos, esos sí bajo su absoluta responsabilidad,  de la corrupción e impunidad  creciente, sostenida y manifiesta. La abierta injusticia  y la  soberbia ostentación de riquezas mal habidas, terminaron por avergonzarnos, no del  gobierno que  las produjo  y del que de muchas maneras somos responsables,  sino de un país y de un gentilicio: mexicano. Efectos fueron causas en el imaginario colectivo de un pueblo  “que se reconoció en la Revolución Mexicana”, arrebatándole, no  la  pérdida  de la identidad, que nunca tuvimos,  sino   la  necesaria  aspiración a  alcanzarla.  La vergüenza del presente maniató la imprescindible  esperanza que amerita cualquier  futuro y aconsejó la necesidad de olvidar un pasado en el que muchos vimos  la base de la posibilidad de ser nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La medicina,  adquirida en la botica de los desesperados,  fue  el olvido del pasado y  la imitación  en búsqueda de  un futuro más halagüeño,  bajo la premisa de que  la única posibilidad de ser, es dejando de ser.  De ahí la bonanza de la  industria de la imitación en todas sus categorías, conceptos y posibilidades. Imitamos concursos de belleza,  políticas económicas, cantantes famosos, campañas presidenciales, programas televisivos, construcciones lingüísticas,  expresiones, gestos, ademanes  y hasta la manera de acomodarnos el pelo. Sea por  miedo o vergüenza  a  nosotros mismos,  por  amor a lo extranjero o fidelidad a la ley del menor esfuerzo, reproducimos, ahora sí, esos comportamientos “ajenos a nuestra idiosincrasia”, que tanto justificaron la represión política y social en la década de los 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cuando Roque Villanueva  trato de sustituir  su plástico  y mexicanísimo gesto de “Nos los abrochamos”, con el  prestigioso   (y ajeno a nuestra idiosincrasia) “¡Yes!”, que a su juicio lo eximía de la majadería propia de la naquiza, demostraba con creces la creciente pretensión de una clase social  que aspira a parecer, más que a ser. Cuando toda una generación de jóvenes mexicanos y mexicanas  sustituyen  el castizo  “Ay” exclamativo,  por un espontáneo “Ouch” procedente del Norte,  el fenómeno se desprende de lo meramente  emulativo para encarnar en la pérdida real del ser, parecer y hasta de sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   México no será el mismo cuando nuestro fantasma emblemático, La Llorona Loca, expíe sus culpas por las calles de Tamalameque con un estridente “¡Ouch, mis hijos!” O  cuando veamos por  la tele  que nuestros conacionales celebran otro  triunfo de la selección  coreando al pie del Angel de la Independencia el  “¡Ouch, ouch, ouch ouch, canta y no llores…!”, que ya nos distingue en el planeta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31666104-115387810584890863?l=luisarturoramos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/feeds/115387810584890863/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31666104&amp;postID=115387810584890863&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115387810584890863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31666104/posts/default/115387810584890863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisarturoramos.blogspot.com/2006/07/el-fin-del-estilo.html' title='El FIN DEL ESTILO'/><author><name>Luis Arturo Ramos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry></feed>
